El cantante regiomontano “llevó al cielo” a miles de fans.
Humbe arrancó su gira Dueño del Cielo Tour jugando de local y dejando claro que él sí es profeta en si tierra.
Y es que logró un sold out en la Arena Monterrey, espacio que se llenó de gritos, luces y emoción desde que el cantante apareció en el escenario poco después de las 9 de la noche.
Con una producción que apostó por el color blanco, las nubes y una estética celestial, el regiomontano de 25 años salió frente a un enorme telón que simulaba el cielo, mientras su voz retumbaba en todo el recinto. El arranque fue con “Astros”, tema que puso a cantar de inmediato a miles de fans que no dejaron de aplaudir en toda la noche.
“¡Fuerte Monterrey!”, lanzó Humbe, y la respuesta fue inmediata. El público, entregado, lo acompañó mientras recorría una pasarela y subía a distintas plataformas del escenario, diseñadas con formas onduladas que reforzaban el concepto del show.
Canciones como “El Poeta”, “Kintsugi” y “Origami” fueron encendiendo el ambiente. En especial “Kintsugi”, donde el cantante sorprendió con una coreografía sobre una silla blanca que desató la euforia entre los asistentes.
“Gracias por estar aquí, gracias por arrancar esta gira conmigo, gracias Monterrey. Bienvenidos al cielo”, expresó visiblemente emocionado.
El concepto de su más reciente disco se reflejó también en el público: muchos llegaron vestidos de blanco o celeste, algunos con accesorios y peluches en forma de nube, sumándose a la vibra del concierto.
El repertorio siguió con temas como “Vértigo y Amaretto”, “Tinto y Verano”, “Hera”, “San Valentín” y “Harry Stamper”. Durante “Sagitario A”, Humbe bajó del escenario para convivir con los fans; hubo saludos, manos estrechadas y hasta un abrazo que se robó los suspiros de la noche.
Uno de los momentos más coreados llegó con “REM”, seguido de una versión más íntima de “Carrusel”, acompañado únicamente por la guitarra. Entre canciones, las pantallas proyectaron un cortometraje protagonizado por el cantante junto a Karla Souza, quien interpreta a su terapeuta, dando un toque narrativo al show.
El cierre fue espectacular. Durante “1960”, llamaradas iluminaron la pasarela, y en “Dueño del Cielo” la Arena se llenó de luces de celulares mientras el público gritaba su nombre al unísono.
Así, Humbe dio el primer paso de su gira con un concierto cargado de emoción, cercanía y una conexión total con su gente, dejando claro que su “cielo” empieza, y siempre vuelve, en Monterrey.


